Una violenta inundación azotó el norte de Nepal, especialmente en el distrito de Rasuwa, causando al menos 98 muertes y cientos de personas desaparecidas. El desastre afectó zonas cercanas a la frontera con el Tíbet, donde se reportaron daños significativos a puentes, carreteras y infraestructuras hidroeléctricas. Las autoridades nepalinas y chinas continúan con operaciones de rescate, aunque las condiciones en la zona complican los esfuerzos.
Según informes, la riada podría haber sido provocada por el colapso de un glaciar en el Tíbet, la rotura de una presa o una avalancha, o una combinación de estos factores. La Junta de Turismo de Nepal confirmó que 403 personas, incluyendo 341 extranjeras, aún no han sido localizadas. Dos de estas personas son ciudadanos españoles, según fuentes locales.
El gobierno nepalí declaró la zona en estado de emergencia y extendió el estado de desastre por tres meses. Las autoridades trabajan para evaluar el alcance del daño y coordinar la ayuda internacional. A pesar de los esfuerzos, la magnitud del desastre sigue siendo una preocupación para las comunidades afectadas.
La situación sigue en evolución, con nuevas cifras y actualizaciones esperadas en los próximos días. La comunidad internacional sigue de cerca los avances en la búsqueda de sobrevivientes y la evaluación de los daños.


















