El primer ministro británico, Andy Burnham, visitó Kiev y autorizó la entrega de planos técnicos para la producción de misiles SCALP a Ucrania. Esta decisión, tomada en el contexto de la guerra en el este de Europa, ha generado una reacción inmediata de Rusia, que acusa a Londres de empeorar la situación. El Kremlin ha decidido retirar a su embajador en Londres como protesta contra el apoyo militar al país.

La entrega de los planos, que permitirán a Ucrania avanzar en la fabricación de misiles de largo alcance, se produce tras una serie de acuerdos entre Reino Unido y Ucrania. Londres también comparte información de inteligencia artificial recopilada por drones ucranianos, con el objetivo de proteger infraestructuras críticas. Esta colaboración refleja el aumento del apoyo occidental a Kiev, incluso en medio de las tensiones con Rusia.

Mientras, la Unión Europea ha anunciado un nuevo préstamo de 6.100 millones de euros para apoyar a Ucrania en su defensa. Esta ayuda se enmarca en un acuerdo más amplio de 90.000 millones de euros. A pesar de los esfuerzos por fortalecer la defensa ucraniana, Rusia continúa advirtiendo que las acciones occidentales tendrán consecuencias.