El Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil decidió suspender preventivamente al director general de la Policía Federal, Andrei Rodrigues, por presuntos actos de seguimiento ilegal contra jueces. La decisión, tomada por una mayoría de magistrados, se basa en informes que señalan que Rodrigues y su jefe de inteligencia, Leandro Almada da Costa, recopilaban y supervisaban las actividades y decisiones de jueces como André Mendonça y del abogado general del Estado, Jorge Messias.

La medida surge en medio de una crisis interna en el STF, donde se ha intensificado la tensión entre magistrados y autoridades del gobierno. La suspensión de Rodrigues, a menos de un mes de las elecciones presidenciales, ha generado reacciones en la sociedad y en el ámbito político. Analistas señalan que el uso de la palabra "golpe" en algunos círculos políticos refleja la creciente polarización en el país.

La situación ha sido ampliamente discutida en medios y espacios de análisis, con algunos considerando que la acción podría afectar la independencia del STF. Aunque no se han revelado detalles sobre las pruebas utilizadas para justificar la suspensión, el caso sigue abierto y podría tener consecuencias importantes para el proceso electoral y la institucionalidad brasileña.