La superficie útil de viñedos en Chile ha caído un 20% en una década, según datos revelados por empresas como Santa Rita, Emiliana y Los Vascos. Estas bodegas informaron en sus estados financieros del primer semestre que han vendido cerca de 2.000 hectáreas de terrenos. La disminución en la demanda de vino ha generado una presión sobre los productores, quienes enfrentan la necesidad de reducir sus áreas de cultivo.
La caída del consumo, en parte, se debe a cambios en los hábitos de consumo y a la competencia de otros licores. Además, factores climáticos y costos de producción han influido en la decisión de vender terrenos. Los viticultores ahora priorizan la eficiencia y la rentabilidad, lo que ha llevado a una reestructuración en el sector.
Este fenómeno refleja una transformación en el mercado vitivinícola chileno. Aunque el país sigue siendo uno de los principales productores de vino a nivel mundial, la adaptación a las nuevas condiciones económicas y de consumo se vuelve cada vez más urgente. La situación continúa siendo monitoreada por instituciones del sector.




























