Rusia mantiene su postura de exigir la retirada de las tropas ucranianas del Donbás como condición para negociar una paz duradera. El Kremlin insiste en que cualquier acuerdo debe incluir este punto, mientras que Estados Unidos, a través de su enviado especial Jared Kushner, reconoce la disposición de ambos países a buscar un fin a la guerra.

Aunque el proceso de paz ha estado estancado, fuentes rusas sugieren que podrían retomar las conversaciones trilaterales en octubre, con la participación de Estados Unidos. Turquía y Abu Dabi se han presentado como posibles mediadores, lo que podría facilitar una reunión entre las partes.

Kushner destacó que el avance en las negociaciones depende de encontrar una fórmula que ordene el proceso, sin descartar la necesidad de un compromiso mutuo. Aunque no se ha establecido una fecha concreta, la posibilidad de una nueva ronda de diálogos ha abierto una brecha en la tensión actual.

La situación sigue siendo compleja, con ambos bandos buscando una salida política sin comprometer sus posiciones fundamentales. La expectativa es que, si se logra un acuerdo, podría marcar un punto de inflexión en la guerra.