El príncipe Harry y Meghan Markle aterrizaron en el Reino Unido el miércoles 26 de agosto, marcando el inicio de su regreso al país tras seis años de residencia en California, Estados Unidos. La pareja, junto a sus hijos, el príncipe Archie y la princesa Lilibet, viajó en un vuelo privado y aterrizó en el aeropuerto de Birmingham. Esta decisión fue anunciada previamente por la familia, quien optó por una estancia prolongada en el Reino Unido.

Según informes, el regreso de la pareja se produce tras una serie de declaraciones públicas sobre su deseo de vivir más cerca de sus raíces y de su familia. La decisión ha generado atención en el ámbito real y en los medios de comunicación. Aunque no se ha especificado el lugar exacto donde se instalarán, se espera que la familia se estabilice en el Reino Unido en los próximos meses.

La llegada de Harry y Meghan representa un cambio importante en su vida pública, ya que han decidido reducir su presencia en Estados Unidos y centrarse en sus actividades en el Reino Unido. Esta decisión ha sido bien recibida por algunos miembros de la familia real, según fuentes cercanas. La pareja ha mantenido una relación activa con la monarquía, aunque ha mantenido cierta independencia en sus decisiones.