Corea del Sur evalúa sumarse a los esfuerzos de seguridad de Estados Unidos en el estrecho de Ormuz, una zona estratégica para el comercio internacional. En respuesta, la cancillería iraní advirtió de graves consecuencias si el país asiático participa en operaciones militares en la zona. Esta tensión surge en un contexto de creciente hostilidad entre Irán y Estados Unidos, tras ataques recientes en la región.
La advertencia iraní se produce mientras el país enfrenta una crisis económica interna y mantiene un conflicto con Israel. Aunque no se ha confirmado una acción directa, la tensión se ha intensificado tras el ataque de Estados Unidos e Israel contra instalaciones iraníes en febrero. Este contexto ha elevado el precio de la gasolina en Estados Unidos, que alcanzó un récord en el Día del Trabajo.
El líder supremo iraní, Mojtaba Khamenei, cumple seis meses en su cargo sin aparecer públicamente, lo que refleja la inestabilidad interna del régimen. Mientras tanto, el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, ha amenazado con atacar empresas energéticas estadounidenses si sus instalaciones son bombardeadas. Estas declaraciones refuerzan la postura hostil de Irán hacia Estados Unidos.





















