Más de 1.000 personas han perdido la vida en Nepal como consecuencia del desbordamiento del río en la frontera con China, según las últimas cifras difundidas por las autoridades locales. El número de muertos se eleva a 1.003, mientras que más de 4.400 personas continúan desaparecidas en la zona afectada. Las autoridades nepalesas y chinas han movilizado a miles de efectivos para localizar a los desaparecidos y brindar ayuda a las comunidades afectadas.
En el lado tibetano, el gobierno chino informó de 16 muertos y 546 personas desaparecidas, mientras que Nepal elevó el número de fallecidos a 987. La catástrofe ha dejado un saldo de más de 3.900 personas desaparecidas, incluyendo 583 extranjeros. Las inundaciones y deslaves han destruido infraestructuras y hogares, afectando especialmente zonas rurales.
El Ministerio chino de Recursos Hídricos alertó sobre el riesgo de nuevas represas naturales formadas tras la catástrofe, lo que podría generar nuevas amenazas. Además, organizaciones como HRW denunciaron restricciones informativas en China, señalando que periodistas y familiares de víctimas enfrentaron dificultades para acceder a la zona. La reconstrucción en Nepal enfrenta desafíos, especialmente con el aumento de los precios de la gasolina.




















