El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, anunció oficialmente el cierre de todos los procesos de paz iniciados durante la administración anterior. Esta decisión, tomada en Bogotá, se da en cumplimiento de instrucciones directas del mandatario. La medida afecta todas las negociaciones que buscaban resolver conflictos armados en el país.
El gobierno confirmó que no se continuarán las conversaciones con grupos insurgentes. Esta decisión ha generado reacciones en diferentes sectores de la sociedad. Algunos analistas consideran que el anuncio marca un cambio significativo en la política exterior del país.
Además, el presidente anunció restricciones a la entrada de drones y maquinaria amarilla, permitiendo solo el acceso desde ciudades específicas como Cartagena y Bogotá. Esta medida busca controlar el flujo de bienes en zonas de conflicto. La decisión refleja una postura más dura hacia la resolución de los problemas internos.



























