El presidente colombiano Abelardo de la Espriella anunció la terminación de los procesos de paz con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), revocando los nombramientos de los negociadores que habían sido designados para las conversaciones. Esta decisión marca el cierre de las negociaciones que se habían prolongado durante varios años, pese a los esfuerzos por alcanzar un acuerdo de paz.

La medida fue tomada tras una evaluación del gobierno sobre los avances y la falta de progreso en las discusiones. Aunque el ELN había participado en diálogos anteriores, la falta de resultados concretos y la persistencia de conflictos en ciertas zonas del país llevaron al gobierno a tomar esta decisión.

El anuncio fue hecho público en un comunicado oficial, en el que se explicó que el gobierno considera que los procesos de paz no han logrado los objetivos establecidos. Aunque no se mencionaron sanciones o acciones militares inminentes, se dejó en claro que el gobierno priorizará la seguridad nacional y la estabilidad del país.

La decisión ha generado reacciones en diferentes sectores de la sociedad, con opiniones divididas sobre si es el camino correcto para resolver el conflicto armado.