El presidente de Colombia, Abelardo De la Espriella, declaró la «emergencia económica» para enfrentar la crisis generada por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el país la mañana del lunes. El sismo, que afectó principalmente la región de Chocó, dejó al menos 265 muertos y 496 personas desaparecidas, según el gobierno. La zona, conocida por su pobreza extrema y infraestructura hospitalaria mínima, enfrenta un desafío enorme en la búsqueda de sobrevivientes y la atención a las víctimas.
Mientras se desarrollan las labores de rescate, el gobierno busca apoyo regional y nacional para abordar la situación. La ciudad de Medellín, aunque no sufrió daños graves, llamó la atención sobre la necesidad de apoyo al departamento de Chocó, que se encuentra en el epicentro del sismo. La Cruz Roja y otras organizaciones han sido clave en la coordinación de los esfuerzos de ayuda, pero la escasez de recursos y la complejidad del terreno dificultan el acceso a las zonas más afectadas.
La crisis ha generado una reacción internacional, con Estados Unidos anunciando su apoyo a las operaciones militares conjuntas contra el narcotráfico en Colombia. Aunque el terremoto no está directamente relacionado con este tema, la situación ha puesto en evidencia la necesidad de una respuesta coordinada y efectiva ante desastres naturales. La emergencia económica declarada busca garantizar recursos para la reconstrucción y la ayuda humanitaria.
























