Tesla ha iniciado un proceso de retiro de casi cinco millones de vehículos fabricados en China debido a problemas relacionados con la seguridad. La empresa ha anunciado que colocará etiquetas de advertencia gratuitas en los modelos afectados y realizará actualizaciones de seguridad mediante tecnología inalámbrica. Esta medida, la más grande registrada en el país, se enmarca en una campaña de revisión que incluye a otros fabricantes automotrices.
El foco de la iniciativa se centra en las dificultades que podrían surgir al abrir las puertas o rescatar a los ocupantes tras un accidente. Los vehículos afectados presentan fallos en sistemas de seguridad que podrían comprometer la evacuación en situaciones críticas. La Administración Estatal para la Regulación del Mercado ha sido informada de los planes de Tesla, lo que refleja un aumento en la vigilancia sobre la seguridad en el sector automotriz.
La decisión de Tesla se suma a una tendencia global de mayor exigencia en la seguridad de los vehículos eléctricos. Aunque no se han reportado accidentes relacionados con estos problemas, la empresa ha priorizado la prevención para garantizar la seguridad de sus clientes. La campaña incluye una serie de medidas de mejora que se aplicarán de forma inmediata a través de actualizaciones OTA.





























