Un estudio publicado en una revista científica indica que el humo del tabaco fue responsable de la muerte de 1,66 millones de personas no fumadoras en 2023. Aunque el número de fumadores pasivos ha disminuido un 22,2 por ciento, el impacto en la salud sigue siendo significativo. La exposición al humo de tabaco sigue siendo un factor de riesgo importante para enfermedades respiratorias y cardiovasculares.

La investigación destaca que, pese a los esfuerzos por reducir la contaminación del aire y la exposición al humo, la cifra sigue siendo alarmante. Los expertos advierten sobre la necesidad de continuar con políticas públicas que limiten el acceso al tabaco y promuevan ambientes libres de humo. La reducción en el número de fumadores pasivos se debe a campañas de concienciación y regulaciones más estrictas en muchos países.

Aunque los datos muestran una mejora, el estudio subraya que la lucha contra el tabaquismo sigue siendo un desafío global. La salud pública sigue siendo la prioridad, y la prevención sigue siendo la mejor herramienta para evitar estas tragedias.