Organizaciones sociales y de derechos humanos en Ecuador exigieron el cese de las operaciones militares de Estados Unidos contra pescadores en alta mar, denunciando que al menos 143 tripulantes han sido afectados durante ocho incidentes este año. Estas acciones, según las organizaciones, han causado daños a embarcaciones y generan un clima de inseguridad en las zonas marítimas.

Las operaciones estadounidenses, que incluyen la presencia de buques militares en aguas ecuatorianas, han sido criticadas por su impacto en la actividad pesquera local. Los denunciantes destacan que los incidentes se han registrado en diferentes puntos del mar, lo que refleja una presencia constante y potencialmente hostil.

A pesar de las críticas, Estados Unidos ha mantenido su postura de defensa de la seguridad marítima, afirmando que sus acciones están orientadas a garantizar la estabilidad en la región. Sin embargo, la tensión persiste, con Ecuador buscando una solución diplomática para mitigar los efectos negativos en la pesca local.

La situación ha generado debates internacionales sobre el uso de la fuerza naval en zonas de soberanía nacional, poniendo de relieve las tensiones entre Estados Unidos y países vecinos.