Un equipo científico internacional, liderado por el Centro de Estudios Ambientales de Cienfuegos (CEAC), ha reconstruido 238 años de historia ambiental en el norte de Cuba. El estudio, realizado con la participación del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), analiza el impacto del desarrollo económico y urbano en las costas cubanas. Los investigadores han utilizado datos históricos y muestras de suelo para evaluar cómo las actividades humanas han modificado el ecosistema local.

La investigación destaca la transformación de los ecosistemas marinos y terrestres debido a la expansión de la industria, la agricultura y la urbanización. Los resultados muestran una disminución en la biodiversidad y un aumento en la contaminación de las aguas. Aunque el estudio no menciona directamente la política energética, se alinea con los esfuerzos cubanos por equilibrar el desarrollo con la sostenibilidad.

Mientras tanto, se han reportado propuestas externas que buscan influir en la política interna cubana, como la oferta de petróleo por parte de Estados Unidos a cambio de la privatización de la empresa estatal CUPET. Aunque estas iniciativas no están directamente relacionadas con el estudio ambiental, reflejan la complejidad de las relaciones internacionales y su impacto en la política nacional.

La presidencia cubana ha confirmado que no se tomarán medidas contra los usuarios que ya han instalado paneles solares en sus techos, a pesar de las advertencias sobre riesgos estructurales. Esta decisión se enmarca en un contexto de crecimiento del uso de energías renovables en la capital.