Estados Unidos e Irán han mantenido una pausa en sus ataques mutuos en el Golfo Pérsico durante al menos dos días consecutivos, lo que ha generado una cierta calma en la región. Esta tregua, confirmada por fuentes diplomáticas, se produce tras una serie de incidentes que han elevado la tensión entre ambos países, incluyendo el ataque contra una embarcación mercante iraní el sábado pasado, según el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Esmaeil Baghaei (cadenagramonte.Cu).
La decisión de Estados Unidos de pausar sus operaciones ha sido interpretada como una señal de apertura al diálogo, aunque el presidente Donald Trump ha negado que se deba a la escasez de municiones, afirmando que Estados Unidos dispone de "mucha más que nadie en el mundo". Por su parte, Irán ha anunciado la suspensión de sus ataques de retaliación contra aliados de Estados Unidos, lo que ha permitido una reducción temporal de la presión sobre el petróleo y ha impulsado el alza en los mercados financieros.
A pesar de esta pausa, la tensión persiste en la región, con ataques contra objetivos petroleros sauditas atribuidos a milicias proiraníes en Yemen y en Irak, lo que muestra que la situación sigue siendo delicada. Mientras tanto, Irán ha negado cualquier negociación con Estados Unidos sobre la guerra, rechazando las afirmaciones de Washington sobre una posible solución diplomática.


























