Francia registró 1.243 fallecimientos adicionales en julio pasado, según datos publicados por la Salud Pública francesa. Este incremento se produce durante la tercera ola de calor más prolongada del verano, que ha afectado al país en los últimos días. La cifra refleja el impacto de las altas temperaturas en la salud de la población, especialmente en personas mayores y con condiciones preexistentes.

El Ministerio de Salud ha alertado sobre los riesgos de la exposición prolongada al calor, recomendando medidas de prevención como mantenerse hidratado, evitar salir en horarios de mayor insolación y usar ropa adecuada. Aunque no se han reportado cifras de hospitalizaciones o emergencias, las autoridades continúan monitoreando la situación para tomar medidas adicionales si es necesario.

La ola de calor ha sido particularmente intensa en regiones como el sur y el este de Francia, donde las temperaturas han superado los 40 grados Celsius durante varios días. Los expertos indican que estos eventos climáticos extremos están aumentando en frecuencia debido al cambio climático, lo que plantea desafíos para la salud pública.

La Salud Pública francesa ha lanzado una campaña informativa para concienciar a la población sobre los síntomas de la deshidratación y el calor excesivo, especialmente en grupos vulnerables. No se han confirmado muertes directas atribuibles al calor, pero el aumento de fallecimientos se atribuye a complicaciones relacionadas con el estrés térmico.