Más de 60 personas murieron en ataques sicarios durante la madrugada del sábado en todo el Ecuador, según informes locales. La violencia se intensificó en varias ciudades, con reportes de enfrentamientos entre grupos criminales y autoridades. Los cuerpos de bomberos trabajan para contener incendios forestales en Quito, que se habían extendido en la zona central del país.

En Quito, el jefe distrital de la zona Eugenio Espejo, Miguel Llumiquinga, indicó que las autoridades investigan las causas del siniestro en el sector de La Vicentenia. Mientras tanto, en cinco provincias del país se reportan otros focos de incendio. La situación ha generado preocupación en la región, con llamados a la calma y a la cooperación entre las instituciones.

La violencia y los incendios coincidieron en el mismo periodo, lo que ha puesto a prueba la capacidad de respuesta de las autoridades ecuatorianas. Aunque no se ha confirmado un vínculo directo entre ambos eventos, la combinación de desastres ha generado un clima de inquietud en la sociedad.

Los servicios de emergencia continúan trabajando para mitigar los efectos de ambos fenómenos, mientras las autoridades analizan las causas y buscan soluciones a largo plazo.