El ministro de Justicia marroquí exige que España devolve los cuerpos de migrantes fallecidos y los menores en Ceuta, en medio de una tensión creciente entre ambos países. La crisis, desencadenada por la entrada masiva de personas en la ciudad autónoma, ha generado un intercambio de posturas entre Marruecos y España. El gobierno español ha rechazado tajantemente las pretensiones marroquíes sobre Ceuta y Melilla, considerándolas un derecho histórico.

Marruecos, por su parte, insiste en la soberanía sobre la zona y condiciona la recogida de los cadáveres a la entrega de informes forenses y a la repatriación de los menores marroquíes. El ministro marroquí ha señalado que España no ha proporcionado aún el número exacto de fallecidos, lo que ha generado desconfianza.

La situación ha sido calificada como multifactorial, con factores como la pobreza y los conflictos en el origen de los migrantes. A pesar de la presión, el gobierno español mantiene su postura, rechazando cualquier intervención en Ceuta. La tensión persiste, con Marruecos exigiendo transparencia y cumplimiento de acuerdos internacionales.

La crisis ha puesto de relieve las complejidades de la gestión migratoria en la zona, con desafíos tanto humanitarios como diplomáticos. La comunidad internacional sigue de cerca el desarrollo de la situación, esperando una resolución que respete los derechos de los afectados.