En Nueva York, familiares de víctimas del atentado del 11 de septiembre de 2001 han denunciado durante el 25 aniversario del suceso el posible papel de Arabia Saudita en el ataque. Terry Strada, viuda de Tom Strada, una de las víctimas, afirmó que se ha decidido "proteger a los saudíes en lugar de apoyar a las familias". Esta denuncia se da en un contexto de renovado interés por la verdad sobre los orígenes del ataque.
Los familiares han organizado una protesta en el lugar del atentado, en el centro de Nueva York, para exigir transparencia y justicia. Aunque no se han presentado pruebas concretas, la denuncia refleja una creciente presión por investigar las conexiones internacionales del ataque. La comunidad afectada sigue buscando respuestas sobre los responsables y la responsabilidad de terceros.
La situación ha generado debate en medios locales y entre activistas. Aunque no se ha habido ninguna condena oficial, la presión continúa. Los familiares insisten en que la justicia debe ser prioridad, independientemente de las relaciones políticas o económicas. La protesta ha sido una forma de recordar el dolor y exigir claridad sobre un suceso que sigue teniendo impacto.



























