Sherritt International, empresa canadiense que operaba en Cuba, enfrenta una decisión crucial tras las sanciones impuestas por Estados Unidos. La compañía evalúa la venta de más de la mitad de sus acciones a inversores estadounidenses, lo que podría cambiar el rumbo de las operaciones mineras en Moa. En este lugar se encuentran reservas de cobalto, estimadas en 500 mil toneladas, clave para la producción de baterías de vehículos eléctricos.

Las sanciones estadounidenses han limitado la capacidad de Sherritt para operar en Cuba, lo que ha generado incertidumbre en el sector. Los inversores estadounidenses, interesados en minerales críticos, buscan oportunidades en el mercado cubano, a pesar de las restricciones. La venta de acciones podría permitir a Sherritt mantener su presencia en el país, aunque bajo nuevas condiciones.

La situación refleja la complejidad de las relaciones comerciales entre Estados Unidos y Cuba, especialmente en el contexto de las políticas económicas del gobierno actual. Mientras Canadá y otros países buscan alternativas para el acceso a minerales estratégicos, la decisión de Sherritt podría tener implicaciones a largo plazo para la industria minera en la región.