El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Quilic, se acusan mutuamente de cronificar la crisis migratoria en Ceuta. En declaraciones recientes, Sánchez criticó al PP por frenar la respuesta al conflicto, mientras Feijóo señaló la lentitud del Ejecutivo en resolver el problema. Ambos partidos han abordado la situación desde posiciones opuestas, con Sánchez defendiendo su plan de inversión en la ciudad autónoma y Feijóo exigiendo explicaciones sobre las relaciones con Marruecos.
La tensión se ha agravado con la llegada de inmigrantes a Ceuta, muchos de ellos procedentes de Marruecos. La Policía española ha tenido que escoltar a algunos de ellos hacia refugios temporales, mientras se reportan incidentes en el centro de la ciudad. La Unión General de Trabajadores (UGT) ha reclamado más recursos y medidas de seguridad ante el aumento de la conflictividad.
Mientras tanto, el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha apelado a la Eurocámara para que Europa responda a Marruecos por la crisis migratoria. Vivas sostiene que la solución debe incluir una acción colectiva de los países europeos. Por su parte, Feijóo ha insistido en que Marruecos debe cumplir con su compromiso de aceptar a los inmigrantes que llegan ilegalmente, advirtiendo que alguien está mintiendo sobre la situación.
La situación sigue siendo delicada, con ambos partidos en desacuerdo sobre cómo abordar el problema, mientras la comunidad internacional observa con interés.





























