Jorge Molina, residente de Granada, vivió de cerca los terremotos que sacudieron la ciudad. Según sus palabras, el suelo comenzó a temblar sin previo aviso, generando una sensación de inseguridad. El temblor fue sentido por muchos habitantes, pero no se registraron daños significativos en la zona.

Los habitantes de Granada reaccionaron con preocupación, aunque la situación no se considera peligrosa. Algunos se refugiaron en lugares seguros, mientras otros permanecieron en sus hogares esperando que el movimiento cesara. La comunidad local se mantiene alerta, pero no se ha reportado ninguna emergencia.

La zona ha sido históricamente propensa a movimientos sísmicos, pero los registros indican que este evento fue de baja intensidad. Las autoridades locales han llamado a la calma y han asegurado que no se esperan consecuencias graves.

Hasta ahora, no se han reportado heridos o daños estructurales. La situación sigue siendo monitoreada por los servicios de emergencia.