Soldados estadounidenses realizan simulacros en un río de Corea del Sur, cerca de la frontera con Corea del Norte, el 18 de agosto. La actividad forma parte de una serie de ejercicios militares que han sido ajustados tras las declaraciones del presidente Donald Trump, quien calificó previamente las maniobras conjuntas como "hostiles".

EE.UU. Y Corea del Sur acordaron reducir la duración de sus ejercicios militares. Los entrenamientos anuales entre Seúl y Washington finalizarán una semana antes del calendario original. Esta decisión se tomó tras las críticas de Trump hacia las maniobras, que consideró como una señal negativa hacia Corea del Norte.

El mandatario pidió a los responsables militares reducir las actividades por su "muy buena relación" con el líder norteño, Kim Jong Un. Algunas operaciones fueron canceladas o transformadas en simulaciones. Esta medida busca evitar una reacción desfavorable por parte de Pyongyang.

La reducción de ejercicios refleja un cambio en la estrategia de seguridad entre EEUU y Corea del Sur, en medio de tensiones con Irán y Corea del Norte. La decisión también se enmarca en un acercamiento diplomático con Pyongyang, según fuentes oficiales.