Dos hombres de Zaragoza, España, que viajaron a Colombia para vacaciones, describieron el impacto del sismo que sacudió el país a finales de agosto. Abel Sinisterra y su padre se encontraban en Pereira, una de las ciudades más afectadas, cuando el terremoto los sorprendió mientras viajaban hacia el aeropuerto. Según sus relatos, estuvieron varios días en estado de shock.

El sismo, de magnitud 7.4, ocurrió el 10 de agosto y dejó al menos 260 personas desaparecidas. Pereira y Cali sufrieron los daños más graves. El ministro del Interior, Rodrigo Lara, informó sobre el balance de víctimas y el impacto en la educación, con más de 58 mil niños afectados en la zona.

Las autoridades activaron un puesto de mando unificado para coordinar las operaciones de rescate. La situación sigue siendo compleja, con muchos habitantes aún en zonas inseguras. Los testigos extranjeros destacaron la intensidad del desastre y la dificultad para moverse en las calles.

La recuperación sigue en curso, pero la comunidad local y los equipos de ayuda continúan trabajando para restablecer la normalidad.