Prichard Colón, boxeador puertorriqueño, falleció a los 33 años tras una serie de lesiones cerebrales sufridas en una pelea contra Terrel Williams en 2015. La confrontación, marcada por golpes ilegales en la nuca, dejó al boxeador con un hematoma subdural y secuelas irreversibles. A pesar de los años transcurridos, las consecuencias de aquel enfrentamiento se hicieron sentir, culminando en su muerte.

La pelea entre Colón y Williams, que tuvo lugar en 2015, fue un punto de inflexión en la carrera del boxeador. Los golpes ilegales, conocidos como "golpes de conejo", causaron graves daños al expúgil, quien quedó en silla de ruedas. A lo largo de más de una década, Colón lidió con las secuelas de las lesiones cerebrales, que se convirtieron en una constante en su vida.

La muerte de Colón ha generado un impacto en el mundo del boxeo, recordando la peligrosidad de las técnicas ilegales en la lucha. Su caso ha sido citado como un ejemplo de las consecuencias a largo plazo de la violencia en el deporte. La comunidad del boxeo se une en un homenaje a un deportista que, a pesar de las dificultades, dejó una huella en la historia del pugilismo.