Claudia Sheinbaum, presidenta de México, enfrentó críticas por su postura ante la DEA y acusó a su director, Terrance Cole, de doble discurso. En una entrevista reciente, Cole reconoció vínculos entre cárteles y el gobierno mexicano, lo que generó una reacción inmediata de la mandataria. Sheinbaum señaló que tal reconocimiento no se alinea con las acciones de la DEA en el país, generando desconfianza en su labor.
Además, Sheinbaum criticó a los ministros de la Suprema Corte de Justicia, quienes aprobaron que la Corte, y no los funcionarios, pague sus seguros médicos. La presidenta señaló que esta decisión contradice su política de transparencia y responsabilidad. La medida, tomada tras la renovación de ministros en septiembre de 2025, ha sido vista como una forma de evitar responsabilidades personales.
La situación refleja tensiones entre el Ejecutivo y otros poderes del Estado. Sheinbaum ha insistido en la necesidad de una administración eficiente y transparente, lo que ha llevado a confrontaciones con instituciones clave. Las críticas de la presidenta no solo afectan su imagen, sino también la percepción de la institucionalidad en México.
La presión sobre Sheinbaum continúa, con múltiples frentes de crítica. Su respuesta a estas situaciones demuestra una postura firme, aunque también revela desafíos internos en la gestión del gobierno.





























