Carmen Aristegui negó haber comparado a la presidenta Claudia Sheinbaum con figuras históricas como Hitler o Stalin, durante una entrevista en la que defendió su derecho a expresarse. La periodista, en respuesta a críticas, insistió en que su comentario no implicaba una calumnia ni una injuria, sino una opinión política.

Sheinbaum, por su parte, rechazó públicamente la comparación, considerándola inapropiada y descontextualizada. Durante una conferencia matutina, la mandataria explicó que su gobierno no había presentado listas de manera ilegal, sino que se ajustaba a las normas de las redes sociales. Afirmó que todos los medios tienen acceso a su espacio de diálogo.

La discusión surgió tras una intervención de un comentarista durante la mañanera, quien mencionó la comparación. Sheinbaum respondió con calma, insistiendo en que la libertad de expresión no justifica ataques personales. La situación refleja un debate sobre los límites de la crítica en el ámbito político.

La tensión entre la prensa y el gobierno sigue siendo un tema de debate en el contexto de la política mexicana.