Un terremoto de magnitud 5,8 en la escala de Richter sacudió la ciudad de Cali, Colombia, el 12 de agosto, causando daños a edificios y afectando servicios básicos. Según informes, varios edificios se derrumbaron, dejando a habitantes sin vivienda y sin acceso a agua y electricidad. Trabajadores de rescate buscan sobrevivientes en las zonas afectadas, mientras autoridades evalúan el alcance del daño.
La crisis ha revelado la fragilidad de la infraestructura en la región, con viviendas y estructuras no resistentes a sismos. En Venezuela y Colombia, el colapso de edificios ha generado preocupación por la seguridad de las construcciones. Aunque no se reportaron muertes confirmadas, la situación sigue siendo delicada.
La comunidad local y organizaciones de ayuda están coordinando esfuerzos para brindar apoyo a los afectados. Mientras se espera la evaluación oficial del daño, se reforzará la vigilancia en zonas de riesgo. La situación sigue en análisis, pero el impacto del sismo se siente en la vida cotidiana de los habitantes de Cali.



























