El gobierno colombiano negó la participación de equipos de rescate mexicanos en la búsqueda de supervivientes tras el terremoto que afectó al país, según informaciones recientes. La decisión fue tomada por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, que indicó que solo aceptará apoyo de cuatro naciones: Israel, Estados Unidos, El Salvador y Ecuador. Esta postura ha generado críticas, especialmente tras las declaraciones de la presidenta mexicana, quien aclaró que Colombia rechazó la oferta de ayuda.
La postura colombiana se enmarca en una política de cooperación limitada, que prioriza la asistencia de países con gobiernos afines. Esta decisión ha sido interpretada como una señal de distanciamiento hacia México, a pesar de la solidaridad internacional mostrada tras el desastre. Mientras tanto, otros países han ofrecido su apoyo, pero la respuesta del gobierno colombiano ha sido clara y firme.
La situación ha generado debate sobre la política exterior del país y su postura frente a la ayuda internacional. Aunque no se ha anunciado una fecha específica para la entrada de los equipos de rescate, la decisión refleja una postura estratégica que prioriza la cooperación con ciertos actores geopolíticos.


























