El terremoto de magnitud 7.4 que sacudió Colombia el lunes ha dejado al menos 265 personas muertas y 3 500 heridas, según el último reporte oficial del presidente Abelardo de la Espriella. El gobierno anunció dos días de duelo nacional y continúa con las labores de rescate en zonas afectadas. La emergencia ha puesto a prueba la capacidad del Estado para responder a desastres naturales, según expertos que analizan las condiciones que han dificultado la acción gubernamental.

La búsqueda de sobrevivientes entra en su cuarto día, con más de 500 personas aún desaparecidas. Las autoridades han confirmado que el sismo ha causado daños significativos en varias regiones, especialmente en el norte del país. A pesar de los esfuerzos, la respuesta ha sido criticada por su lentitud y falta de coordinación, lo que ha generado preocupación entre la población y organizaciones de derechos humanos.

El presidente de la República, Abelardo de la Espriella, declaró una "emergencia económica" para afrontar los costos derivados del desastre. Aunque el gobierno ha movilizado recursos, la situación sigue siendo compleja. Mientras tanto, el país enfrenta también desafíos internos, como la lucha contra el narcoterrorismo, en la que el gobierno ha decidido apoyar operaciones militares estadounidenses.