En Perú, un estudio reciente pone en duda la capacidad de las redes de agua y saneamiento para resistir sismos. La destaca que, durante un evento extremo, el mantenimiento del servicio de agua potable depende no solo de la disponibilidad del recurso, sino también de la resiliencia de las infraestructuras.
Las redes de distribución deben adaptarse a las condiciones del terreno, a las cargas externas y a los cambios generados por emergencias. Según el análisis, la resiliencia de estos sistemas comienza en el diseño y en la elección de soluciones de infraestructura adecuadas.
La pregunta se plantea: ¿están realmente preparadas las ciudades peruanas para enfrentar un sismo que afecte estos servicios vitales? La respuesta dependerá de la inversión en infraestructura sostenible y de la planificación urbana.
El estudio subraya la necesidad de revisar los estándares actuales y de implementar tecnologías que permitan una respuesta más eficiente ante desastres.





















