La visita del secretario de Estado estadounidense Marco Rubio en Lima generó reacciones divididas. Mientras el gobierno peruano la recibió con entusiasmo, movimientos sociales y colectivos de izquierda organizaron una movilización de rechazo. La gira de Rubio, centrada en la lucha contra el narcotráfico, culminó en Perú tras paradas en Colombia y Ecuador. Durante su estancia, Rubio se reunió con la presidenta Keiko Fujimori, quien asumió el poder a fines de julio. La incorporación del Perú a la alianza “Escudo de las Américas” fue uno de los acuerdos clave de la visita.

La medida ha generado opiniones divididas en el país. Mientras algunos la ven como una oportunidad para fortalecer la cooperación contra el narcotráfico, otros la critican por el alineamiento con Estados Unidos. La movilización de rechazo en Lima refleja una preocupación por la política exterior del gobierno peruano. La visita de Rubio también fue vista como una oportunidad para mejorar la relación bilateral, aunque con desacuerdos en la sociedad civil.

El gobierno peruano ha destacado el entusiasmo por la visita, considerándola un hito en la política exterior. Sin embargo, la oposición y los movimientos sociales han señalado la necesidad de una política más independiente. La gira de Rubio se enmarca en una estrategia regional para combatir el narcotráfico, pero su impacto en Perú sigue siendo objeto de debate.