Un terremoto de magnitud 7,4 sacudió el oeste de Colombia el lunes, causando graves daños y un elevado número de víctimas. El sismo, que se registró a las 10:14 hora local, provocó el colapso de edificios, la destrucción de centros de salud y la interrupción de servicios básicos en varias ciudades. Según informes preliminares, al menos 132 personas han perdido la vida y más de 570 han resultado heridas (democrata.es).
El gobierno colombiano declaró oficialmente un "desastre nacional" y activó los protocolos de emergencia. Equipos de rescate, incluyendo bomberos del Perú, se movilizaron hacia las zonas más afectadas para buscar supervivientes entre los escombros. En Bogotá, los vuelos fueron cancelados y se reportaron interrupciones en el suministro de luz y agua (panamericana.pe). Además, en la ciudad de Cali, el alcalde decretó un toque de queda y militarizó la zona para prevenir saqueos (cronica.com.ar).
La crisis ha generado una respuesta internacional, con múltiples países y organizaciones ofreciendo ayuda económica y logística. A pesar de las réplicas sísmicas que aún persisten, las autoridades continúan evaluando los daños y coordinando esfuerzos para rescatar a los afectados (elmundo.es).

























