Una corte de apelaciones estadounidense ha permitido al Gobierno continuar con medidas de deportación acelerada para miles de migrantes que entraron al país bajo programas humanitarios iniciados por el presidente Joe Biden. Esta decisión, tomada por la Corte de Apelaciones del Séptimo Circuito, abre la puerta a la aplicación de un protocolo que permite la expulsión inmediata de personas que no cumplen con los requisitos de permanencia legal.

El Gobierno había solicitado esta medida como parte de una estrategia para reducir la población de migrantes en el país. La corte ha confirmado que las deportaciones pueden realizarse sin necesidad de un juicio previo, lo que ha generado críticas de organizaciones defensoras de los derechos humanos. Esta decisión afecta a miles de personas que llegaron a EE.UU. Bajo programas de asistencia humanitaria, como el de refugiados o el de protección temporal.

La medida ha sido recibida con desaprobación por parte de grupos que defienden a los migrantes, quienes consideran que se está vulnerando el derecho a la protección internacional. A pesar de esto, el Gobierno sostiene que la medida es necesaria para mantener el control de las fronteras y garantizar la seguridad nacional.