EE.UU. Ha ampliado su control sobre el petróleo venezolano mediante nuevas medidas que permiten al Tesoro estadounidense gestionar las operaciones de la empresa estatal PDVSA. Esta decisión incluye la autorización para vender crudo a terceros países, lo que refuerza la presencia estadounidense en el sector energético del país. Además, los ingresos generados por las ventas destinados a entidades sancionadas deberán ser depositados en cuentas bajo custodia estadounidense, lo que limita la movilidad financiera del gobierno venezolano.
La medida se enmarca en las sanciones impuestas a Venezuela por el Congreso estadounidense, que busca reducir la capacidad del país para generar ingresos por el petróleo. Aunque el gobierno venezolano ha negado la existencia de un control directo, estas acciones reflejan una estrategia para reducir la independencia económica del país. Mientras tanto, la situación continúa generando tensiones en la relación bilateral.
En paralelo, el ministro de Comunicación venezolano, Delcy Rodríguez, ha anunciado planes para atender a las personas afectadas por terremotos y a los amputados, incluyendo la posibilidad de un acuerdo con una empresa japonesa especializada en tecnologías biónicas. Esta iniciativa busca mejorar la calidad de vida de los afectados, aunque no se ha especificado el alcance ni los recursos disponibles.






















