El gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, anunció el sábado su retiro indefinido del cargo, un día después de haber retomado sus funciones. Esta decisión se produce bajo fuertes críticas de aliados y opositores. Rocha Moya, acusado por Estados Unidos de liderar un narcogobierno, se retiró nuevamente tras una nueva licencia.

La medida ha generado reacciones en la oposición, que exige su arresto y entrega a Estados Unidos. Dirigentes de partidos políticos y empresarios han llamado a la acción, considerando que su decisión compromete la gobernabilidad. Algunos analistas cuestionan si el retiro fue realmente una decisión personal o si refleja presiones externas.

Rocha Moya justificó su retiro en una carta, aunque no especificó las razones. Su situación legal sigue en proceso, y su ausencia podría afectar la relación entre México y Estados Unidos. La incertidumbre persiste sobre su futuro político y su impacto en la seguridad regional.

La presión sobre el gobernador continúa, con críticas por su posible involucración en actividades ilegales. Su retiro se repite, lo que genera especulaciones sobre su estabilidad en el cargo. La situación sigue siendo de alto interés para el país y sus aliados.