Ballenas y aves se enfrentan a una crisis alimentaria en EE.UU. debido a una ola de calor extremo que altera los ecosistemas marinos. La temperatura del agua ha subido, desplazando a especies clave como las anchoas y sardinas hacia aguas más frías o más al norte, lo que afecta directamente a los cetáceos que dependen de ellas como alimento (elnuevosiglo.com.co).

Este desbalance ecológico ha provocado una reducción en la disponibilidad de alimento para las ballenas, lo que pone en riesgo su supervivencia. A su vez, las aves migratorias también enfrentan dificultades para encontrar recursos en sus rutas habituales. La situación se agrava con la pérdida de hábitats naturales, que se ven alterados por el aumento de las temperaturas.

La ola de calor, que ha sido uno de los eventos climáticos más intensos en la región, ha tenido consecuencias profundas en la vida marina. Los científicos alertan sobre la necesidad de monitorear estos cambios para poder tomar medidas de protección a tiempo.