La OPEP+ evalúa si ajusta su política de producción tras los incrementos de extracción registrados en 2025. Los países miembros continúan con las reducciones vinculantes en vigor hasta diciembre, excepto Irán, Libia y Venezuela, que no participaron en las decisiones de 2022. Esta revisión se produce en un contexto de fluctuaciones en los precios del petróleo y de tensiones geopolíticas en la región.
Venezuela enfrenta una crisis eléctrica que se agrava pese a promesas de inversiones nuevas. La zona de Zulia, uno de los estados más afectados, sigue sufriendo apagones que persisten desde hace más de 15 años. A pesar de esfuerzos por estabilizar la situación, la infraestructura sigue en mal estado y la producción de energía se ve limitada.
En paralelo, Estados Unidos ha intensificado su presencia en Venezuela, con la visita del secretario de Energía, Chris Wright, que firmó acuerdos con empresas internacionales. Estas colaboraciones buscan mejorar la producción energética y fortalecer la economía del país. Sin embargo, la situación sigue siendo compleja, con desafíos tanto internos como externos.
La decisión de la OPEP+ podría tener implicaciones significativas para el mercado global de petróleo, especialmente si se decide reducir la producción. Mientras tanto, Venezuela sigue buscando soluciones para sus problemas energéticos, aunque el progreso parece lento.




























