El gobierno argentino atribuyó el bajo desempeño del país en las pruebas PISA a las políticas educativas implementadas durante las gestiones kirchneristas. Desde el ministerio de Capital Humano, se señaló una "responsabilidad concreta" de los gobiernos anteriores en la situación actual del sistema educativo. Esta crítica se da en un contexto de preocupación por los resultados obtenidos en las evaluaciones internacionales.

Los resultados de PISA, que miden el desempeño de estudiantes en lectura, matemáticas y ciencias, han mostrado una tendencia descendente en Argentina. Esta situación ha generado debates sobre la calidad de la educación y la necesidad de reformas. El gobierno actual busca responsabilizar a las administraciones pasadas, pero también reconoce la complejidad del sistema educativo.

La evaluación PISA se realiza cada tres años y permite comparar el rendimiento educativo entre países. En esta edición, Argentina obtuvo resultados por debajo de la media internacional. Esta situación ha sido utilizada por el gobierno para justificar cambios en la política educativa.

Las críticas al pasado no son nuevas, pero la forma en que se presentan refleja una intención de redefinir el marco de acción actual. La educación sigue siendo un tema clave en la agenda política argentina.