La Argentina obtuvo su peor resultado en el Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA) en los últimos 20 años, quedando en el puesto 72 de 91 países participantes. Según los datos publicados, casi 8 de cada 10 estudiantes argentinos no alcanzan el nivel básico en matemática, mientras que 6 de cada 10 no lo logran en lectura y ciencias. Este retroceso se suma a una tendencia de deterioro constante en las competencias educativas del país.
El informe destaca una disminución en las habilidades fundamentales necesarias para el éxito académico, laboral y en la vida cotidiana. Esta situación se compara con otros países de la OCDE, donde también se observa una caída en los resultados en las áreas evaluadas. Aunque el contexto internacional muestra un empeoramiento general, la Argentina enfrenta desafíos específicos que requieren una revisión profunda del sistema educativo.
Los resultados reflejan una falta de progreso en las competencias básicas, lo que plantea preguntas sobre la calidad de la educación en el país. A pesar de las mejoras en algunos años, los avances han sido revertidos, lo que sugiere una necesidad urgente de políticas educativas más efectivas. La situación exige una respuesta colectiva para garantizar una educación de calidad para las nuevas generaciones.




























