El presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Mike Johnson, advirtió que frenar el desarrollo de la inteligencia artificial podría beneficiar a China, según un comunicado. Esta postura refleja una creciente preocupación por la brecha tecnológica entre Washington y Pekín. Mientras tanto, China rechaza las advertencias alarmistas de Estados Unidos sobre la IA, acusando a Washington de mezclar seguridad tecnológica con competencia.

El ministro chino de Seguridad, Chen Yixin, propuso la construcción de una "barrera de seguridad" alrededor de los sistemas de IA para evitar daños a la sociedad. Esta iniciativa coincide con algunas empresas estadounidenses que también piden más controles sobre los modelos avanzados. Aunque Estados Unidos no planea frenar el desarrollo de la IA, según informes, el gobierno busca mantener una ventaja frente a China.

La rivalidad tecnológica entre ambos países se intensifica, con cada lado buscando equilibrios entre innovación y seguridad. Mientras EE.UU. Prioriza el avance tecnológico, China enfatiza la necesidad de controles para mitigar riesgos. Esta tensión refleja una competencia global por la liderazgo en inteligencia artificial.