Trump anunció que la guerra con Irán terminará "justo después de las elecciones de medio término", que Estados Unidos celebrará el 3 de noviembre. El presidente insistió en que Teherán "quiere hacer un acuerdo desesperadamente" y advirtió que Irán "no va a tener" una arma nuclear. Esta declaración se da en un contexto de tensión en el Golfo Pérsico, donde Irán ha bloqueado el paso de 100 barcos comerciales en 60 días.
Mientras tanto, los rebeldes hutíes en Yemen han logrado controlar el acceso al Mar Rojo, un avance que preocupa a Arabia Saudita y a sus aliados. El príncipe heredero de Arabia Saudita llamó dos veces a Trump para que atacara a los hutíes, según informes. Irán, por su parte, se ha distanciado del avance hutí, afirmando que "no estamos en guerra con Arabia Saudí".
La situación se complica con la creciente presión sobre Irán, que enfrenta críticas internas por su política de represión. Trump preguntó en Irlanda: "¿Por qué no protestan los iraníes?", una frase que ha sido cuestionada por ciudadanos de Teherán, que temen una nueva represión. La comunidad internacional sigue de cerca los movimientos en la región, donde el comercio y la seguridad marítima están en juego.

























