El gobierno neopales y las autoridades chinas confirmaron el domingo que el número de muertos supera las 800 personas tras la violenta riada ocurrida el miércoles. La cifra incluye 788 fallecidos en Nepal y 16 en China, según las últimas actualizaciones. La desastrosa inundación, causada por un deslizamiento de tierra en la región de Lirung, afectó a ambos lados de la frontera entre los dos países.

Mientras se continúa con las operaciones de rescate, se reporta que más de 3.000 personas aún están desaparecidas. Las autoridades neopales solicitaron apoyo internacional, incluyendo ayuda de China, para enfrentar la crisis. En respuesta, China envió suministros humanitarios y equipos de rescate adicionales a Nepal.

La situación se vuelve más compleja con el riesgo de nuevas inundaciones. Se detectó una acumulación de aguas bajo una represa natural formada por la riada, lo que podría provocar una nueva crecida. Las autoridades alertaron a la población sobre el peligro y emitieron mensajes de precaución a través de teléfonos móviles.

La comunidad internacional sigue de cerca el desarrollo de la crisis, que ha dejado un impacto profundo en la región. Mientras se espera la ayuda extranjera, los esfuerzos locales se centran en la búsqueda de sobrevivientes y la evaluación del daño causado.