El presidente de Panamá, Laurentino Cortizo, ratificó su política de guerra contra el crimen organizado durante una conferencia en la capital, citando el ejemplo de El Salvador como referencia clave. En su discurso, destacó la necesidad de una estrategia firme y coordinada para combatir las organizaciones criminales, especialmente en el contexto de la expansión del narcotráfico en la región. El Salvador, que ha implementado medidas de seguridad estrictas en los últimos años, fue mencionado como un caso de estudio para la política panameña.
La decisión de tomar como referencia el modelo salvadoreño surge en medio de un aumento de la presión internacional sobre los países centroamericanos para combatir el tráfico de drogas. El Salvador, a pesar de sus desafíos, ha logrado reducir significativamente el número de homicidios en algunas zonas del país gracias a políticas de seguridad reforzadas. Sin embargo, el gobierno panameño ha advertido que la lucha contra el crimen organizado requiere una acción continua y una colaboración internacional más estrecha.
El presidente panameño señaló que el enfoque debe ser tanto preventivo como reactiva, con un énfasis en la cooperación entre las instituciones locales y las autoridades internacionales. Aunque no se anunciaron medidas concretas inmediatas, el anuncio refleja una tendencia creciente en la región hacia políticas más duras contra el narcotráfico.





























