El obispo nicaragüense Silvio Báez, en exilio, denunció en Estados Unidos a los responsables de torturas y crímenes, exigiendo que rindan cuentas ante la ley. Durante una homilía en una iglesia estadounidense, el prelado sostuvo que la clemencia divina no debe usarse para evadir castigos legales. Báez reclamó la existencia de tribunales independientes y el respeto al debido proceso. Su mensaje se enmarca en el contexto de la crisis política en Nicaragua, donde el clero ha sido criticado por su postura ante las autoridades. El obispo llamó a la justicia, sin especificar a qué individuos o grupos se refería. Su intervención refleja la tensión entre el poder político y las instituciones religiosas en la región. La comunidad nicaragüense en Estados Unidos ha sido un espacio de denuncia y apoyo a las víctimas de la represión.