El presidente ruso, Vladimir Putin, admitió durante el Foro Económico Oriental en Vladivostok que los bombardeos de Ucrania han causado daños en la infraestructura petrolera de Rusia, reconociendo que "nos equivocamos". Aunque no mencionó directamente la responsabilidad de Ucrania, sugirió que las amenazas ucranianas han retrasado posibles negociaciones de paz. Esta confesión se da en un contexto de tensión creciente, ya que Dinamarca alertó sobre planes rusos de sabotaje contra empresas que suministran armamento a Ucrania.
En Múnich, se registró un nuevo ataque contra dos fabricantes de armas, con artefactos incendiarios lanzados desde un coche. Esta acción se enmarca en una campaña de sabotaje atribuida a Rusia, según inteligencia occidental. A pesar de esto, Putin insistió en que aún existe margen para un acuerdo de paz. Paralelamente, Rusia anunció la captura de cuatro localidades en Járkov y Donetsk, reforzando su presencia en el este de Ucrania.
Aunque el gobierno ruso reconoce daños materiales, no ha confirmado pérdidas humanas significativas, a pesar de que cifras oficiales indican que Ucrania pierde entre ocho mil y 12 mil soldados mensuales en combates. La guerra continúa con intensidad, mientras las tensiones entre las potencias se intensifican.




























