El presidente estadounidense, Donald Trump, declaró el estrecho de Ormuz como territorio estadounidense, en un comunicado publicado en redes sociales, mientras Irán exige la suspensión de sanciones para reabrir el paso. La tensión entre Washington y Teherán se profundiza tras la expiración del memorando de entendimiento de 60 días, que permitía una pausa en las operaciones militares.
La postura de Trump, quien afirma que no habrá negociaciones con Irán, ha sido respaldada por la administración, mientras que el gobierno iraní insiste en que la reapertura del estrecho depende de la cumplimiento de acuerdos previos. Las autoridades estadounidenses han señalado que el estrecho es una vía crítica para el comercio de petróleo, lo que ha generado preocupación en los mercados.
Los mercados financieros han reaccionado con inquietud, con el petróleo en ascenso y bonos estadounidenses en máximos de varios años. Los analistas sugieren que la falta de avances en las negociaciones podría prolongar las restricciones al suministro de crudo en el Medio Oriente. La situación sigue siendo inestable, con ambos lados en posiciones opuestas.
La comunidad internacional observa con atención la evolución de la crisis, mientras las tensiones continúan afectando la economía global.

























