El gobierno chileno decidió no realizar actos públicos en conmemoración del 11 de septiembre, fecha en que el ex presidente Salvador Allende fue asesinado en 1973. Esta decisión fue anunciada por el Ejecutivo y ha generado críticas, especialmente de figuras políticas como el expresidente Gabriel Boric. La familia de Allende también expresó su desacuerdo, considerando que la falta de conmemoración afecta la memoria histórica del país.
La decisión del gobierno se basa en la necesidad de enfocarse en el futuro, según explicó el Ejecutivo. Sin embargo, la falta de actos públicos ha sido vista por algunos como una omisión hacia la historia y los derechos humanos. La familia de Allende ha llamado a mantener la memoria de su padre, quien fue un líder político importante en la historia chilena.
La controversia se ha extendido en los medios y en el ámbito político, con debates sobre el papel de la memoria histórica en la sociedad chilena. Aunque el gobierno defiende su postura, la crítica persiste, especialmente por parte de aquellos que consideran que el 11 de septiembre es un hito fundamental en la historia del país.






















