La inflación general en Estados Unidos subió 0,4% en agosto respecto al mes anterior, manteniéndose en una tasa anual del 3,4%, según el Índice de Precios al Consumo (IPC). Este resultado se alinea con las expectativas de los analistas, pero la inflación subyacente, que excluye alimentos y energía, mostró una subida ligeramente superior. El índice subyacente aumentó 0,3% en el mes, una décima por encima del pronóstico de los economistas, lo que refuerza las presiones sobre la Reserva Federal para considerar un alza en las tasas de interés.

La inflación subyacente, que refleja la tendencia más duradera de los precios, subió 2,4% interanual en agosto, superando las previsiones iniciales. Esta cifra indica que, pese a las fluctuaciones en los precios de la energía y los alimentos, la presión inflacionaria persiste. La Fed se prepara para su próxima reunión, donde podría tomar decisiones clave sobre su política monetaria. Los analistas observan con atención cómo el dato inflacionario influye en las decisiones de los responsables del banco central.